Era la primera que me presentaba a un campeonato de escalada. Aunque no me sentía preparado, por la insistencia de amigos me presenté. Hice el ridículo de forma espantosa :) Estaba tranquilo hasta que me tocó salir, y al ver a tanta gente en el polideportivo, me volví pequeño,diminuto. Me ponen la cuerda de seguridad al mosquetón del arnés, e intento iniciar la escalada por las presas del panel. Creo que no llegué a más de tres o cuatro metros del suelo. En un momento me quedé bloqueado, no conseguía ver que siguiente presa tenía que asir con la mano, y en unos minutos que me parecieron interminables, me caí. Cuando me pude ver en el video (sí, encima quedó grabado) me asusté por lo inútil que puede convertirse uno en un momento. A mi lado había muchos sitios donde poner los pies o manos para seguir avanzando ¡y no me enteré de nada! Fue una bonita patada en el culo de mi ego. De unos cuarenta participantes, quedé clasificado el último.
En esa ocasión me tope con un efecto físico cognitivo: ‘Visión en túnel’. Se puede dar en diferentes situación de estrés, nervios, o peligro. Por ejemplo, cuando eres asaltado por alguien y está amenazándote con un cuchillo. Si pudieras grabar lo que te ocurre a nivel físico, en esos momentos además de la adrenalina que se dispara en el cuerpo, la visión se acorta, como si solo puedes ver por un tubo, enfocando la punta del cuchillo, no ves nada más alrededor; formas de escapar, si hay más amenazas, no te enteras de nada. Desde aquella época siempre me ha interesado conocer estos procesos desencadenados en situaciones de estrés, o de miedo. Lo importante es intentar controlar la reacción, aunque es difícil, y hace falta entrenarse duro para paliar los efectos.
El episodio bochornoso me enseñó a prepararme mejor cuando tengo que desempeñar un reto ( aunque hay que asumir que puedes volver a cometer los mismo errores) Me ayudó a pensar que cuando tenga problemas muy graves, hay que parar, alejarse un poco e intentar ver más el ‘conjunto’ para buscar posibles salidas o soluciones. Si me focalizo solo en el problema, es como solo ver el filo del cuchillo y quedarse paralizado. Y lo más importante, aunque falle, aunque no me salga bien lo que haga, me trago el orgullo, me levanto de la caída y vuelvo a empezar. A pesar del ‘mal trago’ … :-) seguí escalando y aprendiendo al lado de otros mejores que yo.
Me acuerdo de aquella competición. Lo que algunos se reían ( y perdona q lo comente) es q durante mucho tiempo estuviste apoyado con la puntera de tu pie de gato en la cabeza del tornillo o tuerca q sujetaba los paneles, no en una presa.La verdad es q nos reimos un rato…..pero se veia q no lo veias claro y q tabas de los nervios.
De todas formas has demostrado q en la vida hay escaladas más duras q la pared más vertical…y de ellas has salido victorioso.
Un saludo!