Con cariño y respeto me tomo la libertad de escribir estas líneas. Los medios tradicionales recogen la noticia : ‘Fallece el lingüista vasco Henrike Knörr‘. He leído muchos de los artículos publicados, y solo me queda una sensación de pena, por no haber podido conocer a alguien como él. En mayúsculas.
No tengo reparos en escribir lo que siento ahora, y mis sentimientos nunca pueden compararse al dolor y vacío de la familia y amigos. Pero mis ojos se han llenado de lágrimas en muchos momentos, leyendo lo que ha sido y es Henrike Knörr para este país. He perdido en el camino a familiares y amigos por enfermedades, accidentes… Las personas que pasan por este trago amargo pueden entender de que hablo.
Solo he conocido a dos de sus hijos. Y aunque el dolor es lo que llena ahora en estos momentos el corazón, el orgullo de una persona especial como Henrike, no se puede perder en el tiempo. Es abrumadora la calidad humana y profesional de Henrike Knörr, y por eso, me quedo con las palabras de Bernardo Atxaga : «Era un hombre distinto, culto y cercano a la vez, una de esas personas que da un país sólo de vez en cuando, amante del euskera y de la cultura vasca. Miembro activo de una sociedad, era difícil encuadrarle en un marco concreto. Él era Henrike Knörr»
Sobran las palabras… no se puede añadir nada más.
Un abrazo fuerte a la familia y amigos.
Tomás Pardellas.