Como diría un abuelo o abuela: “¡Dios no lo quiera!” … ahora cuento la razón de la frase. Por la noche a veces enlazas una cosa con otra, y no sabes por que. Mientras me asomaba a Facebook, leía mensajes de Twitter y buceaba en algunos artículos de diferentes blogs, me estaba acordando de historias de mi abuelo. Recuerdos de cuando estalló la guerra civil española. Él estaba situado geográficamente en Tenerife (Islas Canarias), zona norte.
En el inicio de la contienda, con los reclutamientos, según me contaba el abuelo, él se consideraba neutral, aun conociendo a los ideólogos del pueblo en las dos bandas (cada uno quería atraer seguidores). Y por neutral, y por miedo, y por todo, junto con otros se escondía en la ‘cumbre’ (el monte de la isla), subidos en castañeros, cerca del ‘mar de nubes‘. Las mujeres del pueblo iban, si podían de noche, con canastos o un hatillo llevado en la cabeza para llevarles comida y ropa. El abuelo tenía un perro, ‘presa canario‘, de nombre ‘Moreno’, que le quería mucho. Advirtió a la abuela de no traerlo al monte, pues una vez le acompañó, y ‘quedose’ mirando hacia el castañero que servía de escondite al abuelo. Delataba la posición. Vaya tiempos. Pero, adelantamos la película a los años después de la guerra, que ya sabemos quien estaba ‘cortando el bacalao’. Recuerdo las historias de los fusilados, y los camiones que subían al ‘Monte de la Esperanza’, con cuerpos cubiertos con lonas, para enterrar.
Lo más espeluznante era cuando relataba como en los pueblos se sucedían los chivatazos de quien era rojo, o se sospechaba que lo era. Descubiertos también por el rastro que dejaron; escritos en diarios, discursos y arengas que se pronunciaron en su momento, discusiones de taberna… A veces contaba el abuelo, mirando al techo con ojos tristes, que hubo chivatazos para ajustar cuentas. Sí, gente que se unía o acusaba a alguno con el que tenían rencillas pasadas para propiciar el billete al paseíllo, el ‘viajecito’ al otro barrio. Momentos oscuros.
Y oscuro me pongo, ya lo sé, por eso, ‘Dios no lo quiera’. La historia a veces se repite. Pero, imagina si ocurre algo parecido, solo un poco parecido a aquello. Un golpe de estado, un estallido de violencia, un ‘crack’ en el gobierno de tu país. Y entonces puede ocurrir que los nuevos dueños (por la fuerza) del territorio que pisas, solo tienen que usar una cosa: un buscador. Poner tu nombre y ya está; leer y ver todo lo que has escrito, opinado, y subido a la nube digital. Me da escalofríos pensar en esto. Distintos medios, pero todo se puede usar a favor y en contra… ¡Ni caso, que estoy de paranoia!
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Tú dices que es paranoia pero es una reflexión interesante. En mi opinión la información en aquella época era tan poca que meros chisme o bulos podia acabar con la vida de alguien. La cultura de la españa profunda y antigua era de mejor callar y disimular. No sé si hoy alguíen acabaría con la vida de otro porque buscando en Google encuentra que su perfil político es contrario al de los que ‘cortan el bacalao’. En ese caso si que yo también exclamaría ‘Dios no lo quiera’.
Gracias Zhiber por tú comentario. Da miedo pensar algunas cosas y esperamos que no se repitan aquellas épocas oscuras :-) saludos!
La información es poder. Así q si se diera el caso “Dios no lo quiera”, la red sería un centro de espionaje ilimitado. Hace tiempo que mi mujer me dice q le dá miedo estas cosas….lo q de uno se puede saber a través de blog, Facebook,etc, tras verme escribiendo tambien de diversos temas. No sólo es tu paranoia. Asusta.
No sabes la de veces que he pensado yo lo mismo. Exhibo mi pensamiento en internet de forma muy clara, sin ambigüedades y sé que si volvieran aquellos tiempos no habría lugar para esconderme.