La vida es cambio, y siempre ha sido así, al margen de que si preguntas sobre el ‘trabajo’ a según que generación, tienen un concepto ‘idealista’. “Yo entré en esta empresa con 14 años, ¡y ya ves chaval!, 40 años aquí, día a día” . Eso se acabó, y no se volverá a repetir.
En estos tiempos tienes que asumir que a lo largo de tu carrera profesional, cambiarás, sí o sí, de empresa, trabajo o entorno laboral. Me da igual que hablemos de empleado por cuenta ajena, emprendedor, autónomo, o empresario a secas. Sí, especifico ‘emprendedor’ y ‘empresario’ por que para mi son diferentes. Pero no es ese el tema del que quería hablar. Cualquier cambio de situación laboral tiene un componente de estrés importante. Ya sé que eso depende de cada uno. Para unos una situación puede ser estresante y para otro grupo nada.
Hablamos de cuando entras en un nuevo entorno laboral, nueva empresa, nuevo grupo de trabajo, un proyecto nuevo dentro de la empresa en la que trabajas, también vale como ejemplo. Salvo que seas Chuck Norris, o Steven Seagel, que no se te mueve una pestaña :-) la situación mínimamente te produce nervios, ansiedad …
El mejor consejo que se puede dar para enfrentarse a esto : ‘observa, observa, escucha, escucha’. Puedes entrar como un ‘elefante en una cacharrería’, pero solo trae problemas. Es muy difícil. Nueva gente, nuevas costumbres, es posible que otros horarios, otras formas de hacer las cosas. Y te guste o no, tienes que ser flexible. El mayor problema es intentar caer bien a todo el mundo. Tienes que ir paso a paso y ser asertivo, para crear buenas relaciones poco a poco. También te vas a encontrar con compañeros de trabajo tóxicos, que tienen creado su ‘grupito’, y si quieres ser aceptado tienes que entrar por ese ‘aro’ o nada de nada. Luego vienen los rumores, las rencillas viejas, los odios, la mentira. Y los más gracioso de esto es que como la vida misma, aquellos que un día se llevaban a matar, al otro día son amigos de partir un piñón :-)
Vamos a tener en cuenta el consejo sabio de un abuelo, ante la novedad : ‘anda con pies de plomo’ . Y esto no quiere decir que renuncies a ser tu mismo. Eso es lo más difícil. A veces vas a tener que tomar la decisión sobre si seguir y quemar las naves, por que la situación lo merece o debes cerrar una etapa y cambiar de rumbo. En ese caso último, camina siempre adelante sin volver la vista atrás. Bueno, a veces vas a repasar el tiempo pasado, que pudo haber sido y no fue :-)
No hay que tener miedo a volver a empezar la historia. Todo empieza con el: ¡Hola!, soy … , e intentar encajar en el nuevo sitio. Siempre, siempre te llevas experiencia, de un valor que en su momento no sabes calcular.

Como siempre genial, me quedo con tus consejos para mi nueva etapa.
Cambiar de trabajo no tiene por qué ser algo traumático, si quieres, un cambio de las costumbres a las que te has arraigado a lo largo de la vida laboral en una empresa. Lo malo siempre es “dar el salto”, arriesgarte a ir a por otro empleo, la incertidumbre de si te va a salir bien o si te va a proporcionar el cambio que esperabas.
Francamente, se acabó eso de “echar raíces” en una empresa, -como bien dices- y es una verdadera lástima, porque uno siempre va creciendo dentro de una empresa y tiene un punto de vista constante, incluso uno puede llegar a mirar más por la propia empresa para garantizar su estatus o crecer profesionalmente…
Pero eso hoy en día ha desaparecido, y gran culpa la tienen esos pequeños grupos de trabajadores tóxicos, ya sean colegas de trabajo, responsables de departamento, etc. etc… ellos tienen (o creen) que tienen la vida resuelta y le hacen la vida imposible a los demás; incluso suelen ser la razón de querer cambiar de empresa. Eso, o que la propia compañía no te aporte nada más que el sueldo.
Yo soy de los que piensa que un trabajo no es sólo un sueldo, al fin y al cabo vas a pasar una gran parte de tu vida trabajando y tienes que estar agusto, con el trabajo, con los compañeros, con la metodología, con la cultura… Sí, todos vamos a trabajar para que nos paguen a fin de mes, pero si “sólo” fuera eso, seríamos máquinas que le dan al botón en un intervalo diario de horas y pista… No me gusta pensar que somos máquinas.
Cambiar de trabajo debería ser algo que ponga el contador a 0 y te suba de nivel, que te ayude a cambiar el prisma con el que ves a las empresas y sobre todo, algo que te ayude personalmente a realizarte como trabajador, a aprender más, a ayudar a la nueva empresa con tu experiencia… al fin y al cabo, nos pagan por trabajar y aportar nuestro conocimiento… no sólo darle al botón.
Si te vas a cambiar de compañía para darle a un botón más grande, aunque sea por más dinero, sin saber/querer aportar nada, mejor te quedas donde estás; más vale lo conocido que lo malo por conocer suelen decir, no? :)
Un saludote
Santi gracias por el comentario y lo más importante que me alegro por tu nueva etapa, que seguro que bien.
Gracias Iban, muy buen apunte el que haces sobre que una gran parte de la vida se pasará trabajando. A veces hay que pensar en ello, y sí, no solo el sueldo influye en las elecciones laborales.
Que por cierto, no quería ser pesimista con la entrada del blog :-) positivo, positivo y siempre adelante, al margen de las dificultades.
Saludos y gracias!
Precioso articulo. Hace poco vino un chico nuevo, jefe, con muy buenas intenciones pero entró como un elefante en una cacharrería. La consecuencia es que se encontró con muchos problemas, hostilidades y a pesar de volver para atrás, rectificar y moderarse ahora no le “ven muy bien” dentro del colectivo.
Observar y escuchar. Siempre.
Genial Tomás.
de Pedro La Serna
Me encantó este post. Mi trabajo consiste exactamente en inculcar el amor al cambio y coincido contigo que del cambio siempre hay que aprender. En el cambio están las oportunidades y las lecciones futuras. Un placer leerte.
Gracias Nuria :) Pasaré también por tu blog y devuelvo la visita. Saludos